Por: Marffa Amezcua
Hace mucho que había cosas en mi vida que
quería cambiar, pero no tenía el deseo real de hacerlo. Por seguir dentro de mi
zona de confort, no me arriesgaba a dar ese doloroso paso que por lo menos a
mí me cuesta mucho trabajo.
Pero la vida me ayudó ha hacerlo y
finalmente estoy dando ese paso al cambio de mi nueva vida, hacia la expansión de mi ser, con
dolor, trabajo y mucho cansancio pero ahí voy, persiguiendo un ideal muy claro
en la mente aunque el camino este medio borroso aún, por lo menos se que voy
por buen camino. Gracias a Dios que me puso seres maravillosos al rededor que me ayudan y guian en este nuevo camino.
Se que no soy la única en esta situación,
tengo dos hijos, esposo, una casa que cuidar y atender, trabajo y muchas responsabilidades
más. Diario empujo un poco mas hacia mi ideal de vida, trabajo en mi ser para
poder, a través de la energía del
amor por todo lo que me rodea, tratar de ganarme a pulso toda la luz que hay
para mí y ser canal de luz para los demás.
Al ser mujer, el motor del hogar, a veces sientes que el stress te sobrepasa, las tareas de los niños, el trabajo, tu casa, la economía que a
veces no ayuda, en fin, un millón
de cosas que tenemos en la cabeza y que necesitamos de vez en cuando escapar por
un momento.
Te recomiendo que tengas una actividad
solo para tí, pero compartiendo con amigas o con gente que sea positiva y que tu
puedas ayudar también, donde tu precencia marque la diferencia, a lo mejor un
lugar de voluntareado en asilos de ancianos o niños, en alguna Iglesia,
comunidad espiritual, en fin en donde de verdad sientas que estas dando más de
lo que puedes. Te prometo que esto marcará la diferencia en tu mundo y en tu vida.
Anímate a cambiar, quítate ese miedo que
ha veces nos cega y no deja que nos movamos, paralizadas por el pánico al
fracaso, al que dirán o que haré si no me sale el negocio o si me quedo sin
trabajo; no te preocupes por eso, pre-ocuparse tal cual suena no tiene sentido,
vive el hoy con la confianza de que mañana todo estará bien, pero claro has tu
trabajo, no te sientes a esperar que te caigan del cielo las bendiciones.
Las mujeres somos seres divinos,
superiores, espirituales y hasta clarividentes, así que dale, sin miedo, tu
puedes.